Una Hostia consagrada fue recogida y colocada en agua dentro del sagrario. Días después, había adquirido el aspecto de carne y sangre.
Años más tarde, el entonces cardenal Jorge Mario Bergoglio pidió investigar el acontecimiento. La exposición señala que el Dr. Frederic Zugibe determinó que la sustancia analizada era carne y sangre que contenían ADN humano.
Imágenes del milagro
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El signo de Buenos Aires nos lleva al corazón de la fe eucarística: en la Eucaristía recibimos a Cristo y somos llamados a permanecer en Él.


