En septiembre de 1240, Santa Clara de Asís, ante la amenaza de los soldados sarracenos que habían invadido el convento de San Damián, tomó la Santa Hostia y la mostró a los invasores. Éstos huyeron, dejando a salvo a las religiosas.
La tradición de este acontecimiento ha quedado vinculada a la profunda confianza de Santa Clara en la presencia de Cristo en la Eucaristía.
Imágenes del milagro
CONTEMPLAR
Santa Clara nos enseña a mirar a Cristo presente en la Eucaristía como nuestra verdadera fortaleza y a poner en Él toda nuestra confianza.

