El 21 de octubre de 2006, durante la celebración de la Eucaristía en Tixtla, una Hostia consagrada comenzó a sangrar ante la presencia de sacerdotes y fieles.
El acontecimiento fue sometido a investigaciones científicas y, en 2013, Mons. Alejo Zavala Castro lo reconoció como un «Signo Divino».
Imágenes del milagro
CONTEMPLAR
Este acontecimiento nos invita a detenernos ante el misterio de la Eucaristía y a reconocer, con humildad y fe, la presencia de Cristo.


